Sábado - 04.Septiembre.2010

    Sigueme en Twitter
    Ambrosio Liceaga
    Contáctanos
    Subscríbete vía e-mail
    RSS Contador de Suscriptores de Ciencia--De--Bolsillo




    Estás en: Astronáutica

    Globos en el espacio. (Ambros)

    ver las estadisticas del contenido recomendar  contenido a un amigo

    Mucha gente no sabe que podemos ver la Estación Espacial Internacional a simple vista,  sin telescopios ni otras ayudas. Basta con saber donde mirar y escoger un momento en el que refleje la luz solar. Pero hace 50 años hubo un objeto más grande, más visible y mucho más simple orbitando la Tierra.  Además, resultaba sorprendentemente útil.

    Los satélites de comunicaciones significaron una revolución a la que nos hemos acostumbrado sin darnos cuenta. Resultan tremendamente útiles para transmitir información y, sobre todo, para difundirla de un modo que los cables submarinos no pueden conseguir. Por ejemplo, actuando como emisores de señales de televisión. El antecesor de todos los satélites actuales fue un simple globo.

    Echo-1,  inflado en un hangar. Fuente: Wikipedia


    Los satélites Echo, eran unos sencillos globos de  plástico PET  con una fina capa de metal sobre ellos. El primero, con éxito, fue colocado en órbita en agosto de 1960. Y fue seguido por otro  lanzado  en agosto de 1964. Eran vehículos ligeros y sencillos, de acuerdo con la tecnología de la época.   Pero también eran grandes, con 30 y 41 metros de diámetro, respectivamente. Esto permitía verles desde la superficie gracias a la luz que reflejaban. Y si reflejaban luz, también podían utilizarse para reflejar otras ondas electromagnéticas. El revestimiento fue diseñado para actuar como un espejo para las ondas de telefonía, radio y televisión.  En general,  el satélite fue utilizado para aprender y ensayar técnicas que luego se utilizaron en nuevos satélites activos. Estos estaban dotados de repetidores, equipos de radio que reciben la señal y la reemitía a la Tierra con mayor potencia. Pero, inicialmente, se utilizaban potentes estaciones de Tierra para emitir y grandes antenas que  recibían, a miles de kilómetros, las debilitadas señales que habían rebotado en los Echo.

    Un elemento clave para hacerlo posible,  fue el  desarrollo de tecnologías de rastreo capaces de localizar el satélite y orientar las antenas al mismo. Pensemos que en aquella época no había cohetes capaces de elevar un satélite hasta la órbita geoestacionaria. Ambos satélites orbitaron a unos 1000 kilómetros de altura y cruzaban el horizonte con rapidez por lo era necesario saber donde esta si se quería utilizar. Para ello, se utilizaron radiobalizas cargadas por energía solar. La tarea no era trivial ya que estos satélites pueden considerarse la primera prueba de una vela solar.  La presión y la radiación solar fueron modificando su órbita y obligando a rehacer de forma periódica los cálculos sobre su velocidad y órbita.

    Desgraciadamente, ya no podemos verlos en el espacio. El frenado atmosférico ocasiono su reentrada y destrucción entre 1968 y 1969. Pero debemos recordarlos como un gran éxito. Fueron una muestra de ingenio y inteligencia con una tecnología realmente simple. Si los proyectos de Bigelow Aerospace tienen éxito, quizás volvamos a ver brillantes estructuras hinchables en órbita. 
     

    Compártelo:
    meneame digg delicious technorati google bookmarks yahoo blinklist twitter Facebook
    vota:
    (5 votos: promedio 4.4 sobre 5)
    26/04/2010 ir arriba
    CONTENIDOS RELACIONADOS
    Los cohetes globo
    El gran salto a la Luna
    Los árboles de Dyson
    ir arriba

    COMENTARIOS añadir comentario
    Esta web no se hace responsable de los comentarios escritos por los usuarios. El usuario es responsable y titular de las opiniones vertidas. Si encuentra algún contenido erróneo u ofensivo, por favor, comuníquenoslo mediante el formulario de contacto para que podamos subsanarlo.
    ir arriba



    Secciones
    Vídeos
    Biología
    Astronomía
    Astronáutica
    Medio Ambiente
    Geología
    Historia
    Física
    Química
    Matemáticas
    Tecnología
    Transportes
    Máquinas
    Ordenadores
    Nanotecnología
    Miscelanea
    Opinión
    Enlaces
    Novedades
    La sal de la tierra
    Cigüeñas, piratas y éxitos económicos
    Saltándose la primera ley en la autopista
    Misterios de la ciencia
    Una presa para salvar al Polo Norte
    Rompiendo el hielo
    Fósforo, administrando la escasez
    Arranca Amazings
    El invisible éter
    Un ejemplo de vehículo híbrido.
    Lo + visto
    Como hacer una lámpara de emergencia con un lápiz
    Ranas, conejos y pruebas de embarazo
    Glóbulos rojos. Simples y casi perfectos.
    ¿Quién teme al perezoso gigante?
    Fibonacci y la importancia del cero
    Las armas nucleares perdidas
    Enfermedades que se autoextinguieron
    Accidente de reactividad
    Los árboles de Dyson
    El planeta Vulcano