Mucha gente no sabe que podemos ver la Estación Espacial Internacional a simple vista, sin telescopios ni otras ayudas. Basta con saber donde mirar y escoger un momento en el que refleje la luz solar. Pero hace 50 años hubo un objeto más grande, más visible y mucho más simple orbitando la Tierra. Además, resultaba sorprendentemente útil.
Creo que es una noticia espectacular aunque no se haya comentado mucho. Mark Roth, es un prestigioso bioquímico que ha anunciado, tras diversos éxitos con ratones, que han comenzado los ensayos para conseguir la hibernación de seres humanos. Otra historia de la ciencia ficción que se acerca a la vida real y puede revolucionar la atención médica de urgencia dentro de muy poco.
Los telescopios crecen y crecen sin cesar por una buena razón. A mayor tamaño, más fotones son capturados y es posible observar objetos más lejanos y más débiles. Pero existen límites a lo que podemos construir. Una alternativa es utilizar el sol como lente para un telescopio insuperable dentro de nuestro sistema solar.
Es lo que tiene una carrera espacial de verdad. Los políticos, los periódicos y la opinión pública te empujan a pensar a lo grande. A principios de los años 60, en el momento de mayor éxito de las misiones espaciales soviéticas, hubo quien temió una luna pintada del rojo. Una década después, un científico de la NASA Richard Vondrak estudió la posibilidad de dotarla con una atmósfera como la nuestra. Al menos, temporalmente.
Buzz Aldrin ha hecho muchas mas cosas además de pisar la Luna. Por ejemplo, es uno de los proponentes de un interesante método para recorrer el sistema solar con un mínimo de coste y sin desarrollar nuevas tecnologías. La propuesta CASTLE (castillo en inglés) podría ser lo que la exploración espacial necesita.
El acceso barato al espacio es la clave de una revolución que se retrasa periódicamente. Para lograrlo, soñamos con nuevos materiales que permitan, por ejemplo, construir ascensores espaciales hasta la órbita geoestacionaria. Sin embargo, hay otras alternativas más baratas y factibles aunque, quizás, más peligrosas.
Eran más. Quizás eran mejores. Lo que esta claro es que no tenían posibilidades. Los medios de comunicación recogían la historia de los Elegidos para la Gloria, los siete heroicos militares que afrontarían a arriesgada misión de viajar al espacio. Mientras, trece mujeres superaban las mismas pruebas físicas para ser astronautas y solicitaban ser entrenadas con ellos.
Un globo puede considerarse como un deposito muy ligero que mantiene su forma gracias a la presión en su interior. Y un cohete necesita, como sea, ahorrar peso. Esto explica que algunos diseños iniciales de cohete no fuesen mas que finos globos metálicos. Y cuando algo iba mal, podía ir espectacularmente mal.
¿Como medir la velocidad de la luz? ¿Con que puedo comparar lo mas rápido del universo? Enfrentados a este dilema no es extraño que los antiguos pensasen que la velocidad de la luz era infinita. Para empezar ni siquiera sabían bien que era la luz o como se propagaba, lo que no evito que planteasen algunas teorías.
En los años 50 hubo quien pensaba que la energía nuclear seria tan barata que ni siquiera seria necesario medir su consumo. Incluso olvidando el riesgo de un accidente la realidad ha resultado ser muy distinta. Y, aunque a veces no nos demos cuenta, el coste de la energía marca una diferencia importante sobre que podemos hacer o no. Ahora hay quien anuncia energía eléctrica de origen solar o geotérmico increíblemente barata en diez o veinte años ¿Qué podríamos hacer si la energía fuese casi gratuita?