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Volviendo los ojos al sol

(18/08/2008)

Si, la intensidad de su luz es un peligro para los ojos. O para los instrumentos. Pero sigue estando lejos y sigue siendo necesario utilizar un telescopio para observar los detalles más pequeños del Sol. Los problemas aparecen cuando intentas que su feroz energía concentrada no achicharre al aparato en el proceso. Esta claro que hacen falta unos cuantos cambios para permitir que funcione correctamente.
 
Hemos hablado de telescopios con lentes liquidas  o telescopios de neutrinos  construidos alrededor de un cubo de hielo de kilómetro. El Sol es la estrella mas cercana y la primera que necesitamos conocer en detalle por múltiples razones. Desde su impacto sobre el clima a los daños que una tormenta solar puede provocar en satélites, comunicaciones por radio o  G.P.S. Para conocer la dinámica solar se utilizan diversos aparatos incluyendo telescopios especialmente adaptados.

Los telescopios normales se utilizan de noche y aun así tienen problemas para obtener buenas imagenes por las turbulencias atmosféricas. Trabajando de día los problemas son mucho mayores. Así que los mejores telescopios solares necesitan ópticas adaptativas, espejos deformables capaces de compensar las turbulencias atmosféricas con cambios en la trayectoria de luz dentro del telescopio.

El segundo problema al que se enfrentan es el calentamiento del aire dentro del propio telescopio. Si imaginamos el telescopio como una lupa gigante, la concentración de la luz incidente calienta el aire en su interior creando turbulencias e impidiendo una imagen clara. Para evitarlo se han adoptado diversas alternativas como utilizar helio para sustituir al aire. Otra posibilidad es utilizar un tubo reforzado y hacer el vacio en su interior. Es el método utilizado en telescopio solar sueco  situado en el Observatorio del Roque de los Muchachos. O bien, optar por la alternativa opuesta. El telescopio solar holandes, del mismo observatorio,  utiliza una montura totalmente abierta que aprovecha las corrientes de aire  el calentamiento del mismo.

Telescopio McMath-Pierce. Crédito: The Association of Universities for Research in Astronomy


Un último problema es la difracción de la luz que limita la resolución de estos telescopio. Para reducirla se  alargan los telescopios ya que a mayor distancia focal  el problema es menor. A cambio esto obliga a construir grandes telescopios fijos como el espectacular telescopio McMath-Pierce  con una distancia focal de ¡84,62 metros!. Tan grande que esta parcialmente enterrado. Es dificil orientar hacia el Sol un telescopio de este tamaño por lo que se utiliza un espejo para desvíar la luz al interior del telescopio. Estos espejos llamados heliostatos son comunes a la mayoria de los telescopios solares y funcionan de modo similar a los espejos de una central solar térmica.


Y si os habéis quedad con ganas de ver los resultados os recomiendo un vídeo que encontré en  Microsiervos. Es una recopilación de imágenes del sol  en diferentes bandas espectrales. Proceden de satélites y no de telescopios pero sirven para hacerse una idea.
 

Etiquetas: astronomía
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