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Pocos científicos han quedado tan marcados para la historia por una idea equivocada. Pero, en conjunto, Jean Baptiste Lamarck fue uno de los mejores investigadores de su época. Y algunas de sus aportaciones guiaron el trabajo de otros autores mas reconocidos como Darwin.
Lamarck vivió entre los siglos XVIII y XIX. En aquella época, ciencias como la biología o la botánica comenzaban a desarrollarse. ¿El primer paso? Clasificar y ordenar la naturaleza que les rodeaba. Y a eso se dedicaron cientificos de todo el mundo. Fue la época de Linneo y su taxonomía (la clasificación de todos los seres vivos). O de Cuvier y el desarrollo de la anatomía comparada. Lamarck colaboró con estos esfuerzos con su trabajo en el Museo de Historia Natural de Francia. Entre todos, descubrieron un planeta mucho más complejo y rico de lo que se había creído hasta entonces. Y la siguiente pregunta era obvia ¿como se había llegado a esa situación?
Las distintas iglesias cristianas podían tener discrepancias pero estaba de acuerdo en que Dios había creado el mundo tal y como era. Frente a esta explicación, empezaron a surgir ciertas dudas. Para empezar, Cuvier demostró que algunos seres vivos se habían extinguido. Bien, quizás el arca de Noe no tenia espacio para todos pero la idea de creación divina se mantenía. Hasta que apareció un movimiento que creía que el planeta y los seres vivos había cambiado lenta y progresivamente durante muy largos periodos de tiempo. Esta teoría fue denominada Gradualismo y fue defendida por Lamarck y, posteriormente, por Darwin.
Sin embargo, el mecanismo de estos cambios no estaba claro y no lo estuvo durante bastante tiempo. En ese contexto, las ideas de Lamarck se basaban en dos principios fundamentales. En primer lugar, defendió que existía una tendencia natural que aumentaba la complejidad de los seres vivos. En segundo lugar creía que este proceso se basaba en cambios durante la vida de cada organismo que eran transmitidos a sus descendientes. Utilizando un ejemplo clásico, una jirafa hacia crecer su cuello para alcanzar mejor la comida y, como esto era una ventaja, lo transmitía a sus descendientes.
Jirafa. Fuente: Wikipedia
Pero estas ideas resultaron equivocadas. No hay una tendencia natural hacia una complejidad mayor. Solo cambios al azar. Y la evolución no esta definida por la supervivencia del mas apto, como suele decirse, sino por una reproducción diferencial. Los organismos con mas éxito se reproducen mas lo que implica una mayor proporción de sus descendientes en la siguiente generación.* Aún así creo que es un error restar meritos a Lamarck. Pensemos que el famoso viaje del Beagle, que fue la base de las teorías de Charles Darwin, comenzó dos años después de su muerte. Y las investigaciones de Mendel sobre la genética no se publicaron hasta 22 años mas tarde. Sin esos conocimientos, sus teorías fueron una hipótesis razonable. Aún siendo equivocadas, crearon un clima propicio para posteriores trabajos.
Y si creéis que la historia posterior ha sido injusta, el final de su vida tampoco fue mejor. Lamarck murió ciego, casi olvidado y en la pobreza. Enterrado en una fosa común sus restos se perdieron para siempre cuando se removieron para hacer sitio a otros.
* Si, la epigenética tiene su papel. Pero, de momento, parece que es mas un "ajuste fino" que el mecanismo principal de la evolución.
Esta anotación pertenece a la serie "20 ideas que fracasaron".
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