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Domingo - 25.Junio.2017

Dr. Alzheimer, supongo

(26/08/2012)

Autor: Ambros

El doctor Frankenstein fue absorbido por su monstruo. Hoy en día, nadie recuerda que Frankenstein era el apellido del “científico” que intentaba crear la vida. Se piensa que era el nombre de su monstruo que, en realidad, no tenía ninguno. Sin embargo, su creación ha robado al científico. Algo similar sucede con muchas enfermedades. Sus descubridores son olvidados mientras la enfermedad les roba su nombre, su identidad y convierte su apellido en una maldición.
 
Dr. Alzheimer, supongo” es otro de los libros que me ha enviado la editorial Ariel y me están entretenido este verano. La idea es sencilla, describir una docena de enfermedades mentales partiendo de sus descubridores. Patologías como el síndrome de Korsakov, el de Bonner o el de Capgras, enfermedades tan conocidas cómo la de Parkinson o la de Altzeimer deben su nombre a personas que intentaron poner orden en un conjunto de extraños comportamientos que sus contemporáneos reducían a una frase como “está para internarlo”. Y, en muchas ocasiones, los pacientes eran internados y olvidados, sin esperanza de ayuda y sin el apoyo de familiares o amigos. Las mismas personas que acompañarían sin vacilar a una persona con un cuerpo enfermo, se alejaban llenas de temor y dudas cuando se trataba de una mente enferma. Estos investigadores decidieron quedarse y, gracias al libro, podemos acompañarlos mientras observan a sus pacientes, dialogan con ellos e intentan comprender que esta sucediendo en su cerebro.
 
Dr. Altzeimer, supongo
 
En el proceso aprendemos bastante sobre como evolucionó el conocimiento de nuestro cerebro y la opinión de la sociedad sobre estas enfermedades. Creo que la parte más interesante del libro es este cambio gradual que vemos a través de los ojos de los investigadores que dieron nombre a cada dolencia. Las enfermedades “de la mente” fueron convirtiéndose, poco a poco,  en enfermedades “del cerebro” a medida que se descubría una raíz física en todas ellas. El desarrollo de ciencia permitió abandonar falsas justificaciones basadas en maldiciones o teorías indemostrables como el psicoanálisis. Los enfermos mentales fueron perdiendo gradualmente el estigma de culpabilidad que, en parte, aún permanece. Es una lástima porque nadie puede considerarse a salvo de desarrollar una de esta enfermedades y seria tan “culpable” de tener un cerebro dañado como de tener un corazón con arritmias. Trágicamente, alguno de los investigadores incluidos en el libro, como Georges Gilles de la Tourette y Joseph Capgras, acabaron muriendo en centros psiquiátricos.
 
El autor del libro es Douwe Draaisma, un psicólogo y profesor de historia de la psicología en la Universidad de Groningen. Es autor de otros libros de divulgación centrados en temas similares como “¿Por qué la vida se acelera cuando nos hacemos mayores?” Debe ser la sensación de cumplir cuarenta años pero estoy pensando en buscarlo porque es una sensación más familiar cada día….
 
En resumen, un libro que me ha parecido muy humano y muy recomendable.
Autor: Ambros
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