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    Invasores rusos en el lejano oeste (Ambros)

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    Quizás la naturaleza no haya inventado la rueda. Sin embargo, hay plantas que descubrieron que rodar era la mejor forma de extenderse y ocupar nuevos territorios. Una de ellas viajó desde las estepas rusas para conquistar el desierto americano y se convirtió en el imprescindible extra de las películas de oeste. Además de contribuir a mantenerlo árido y casi ausente de vida. 

    Leyendo hace unos días la historia  de la araña que invento la rueda recordé las clásicas películas del oeste donde plantas rodantes se movían en la desolación del desierto. ¿Plantas muertas? No del todo. No más muertas que una semilla que esta esperando germinar.

    En realidad, se trata de un curioso mecanismo de propagación. La idea inicial es sencilla y común a muchas plantas. Una vez desarrolladas las semillas, la planta confía en el viento para extenderlas y propagarse. Los métodos son diversos.  Algunas plantas desarrollan semillas con formas aerodinámicas como el arce. Otras, como el diente de león, construyen una estructura ligera alrededor de la semilla que actúa como una vela. Sin embargo, hay  plantas como la Salsola tragus que mantienen sus semillas sujetas a cuerpo. Es el propio cuerpo es que muere y se desprende del suelo. De esta forma, actúa como una vela que presenta mayor resistencia al viento y provoca que el conjunto sea arrastrado a largas distancias. Cuando encuentra una zona propicia, la semilla germina.

    Salsola Tragus. Fuente: Wikipedia



    Y no son nativas del oeste americano. En realidad, se la considera  una planta invasora. Parece que fue introducida en el siglo XIX por granjeros ucranianos aunque, mas tarde, el departamento de agricultura contribuyo a su extensión. Pensaron que podría utilizarse como alimento para animales en época de sequía. Lo que nadie tuvo en cuenta fue el efecto sobre el suelo. Además de su elevado consumo de agua, el movimiento de la planta contribuye a dañar terrenos frágiles y arrastrar la capa superficial que da sustento a otras plantas.  El mismo viento que las arrastra a ellas, se lleva el polvo que levantan al moverse.  Finalmente, forma un terreno aún más favorable para ellas mismas expulsando a otras plantas que podrían hacerles la competencia. Invasora, procedente de las estepas rusas y por donde pasa deja de crecer la hierba. Menos mal que no es roja o hay quien la habría considera parte de un ataque comunista.
     

    Etiquetas: biología
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    30/11/2009 ir arriba
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