A principios de 1943, 15.000 toneladas de plata fueron sacadas en secreto del West Point Bullion Depository, un edificio perteneciente al departamento del Tesoro norteamericano y que almacenaba sus reservas de plata. El destino de esta enorme cantidad de metal era una instalación mucho más secreta llamada Y-12. La plata se había convertido en un elemento imprescindible para la construcción de las futuras bombas atómicas.
Estamos en 1845 y un tren se desplaza entre Utrech y Amsterdam. No es un tren cualquiera. A bordo del mismo, unos músicos tocan incansables una nota cuidadosamente afinada. Colaboran con un meteorólogo local en un experimento para "afinar" una formula propuesta por un matemático austriaco. El resultado de esta curiosa mezcla pasaría a la historia como la primera prueba experimental del efecto Doppler.
Hace 2.400 años, Aristóteles era un hombre muy ocupado. Además de filósofo fue el primer en desarrollar la lógica, la biología o la anatomía. En sus ratos libres propuso que la Tierra era un esfera y dio algunas clases a Alejandro Magno. Así que es comprensible que, 2.000 años después, James Cook dedicase parte de su primer viaje a buscar un continente que era un puro invento basado en sus ideas.
Si algo distingue a la ciencia de otras formas de pensamiento es que aprende y mejora tras sus errores. Lo hace poniendo a prueba y rechazando las ideas que no encajan con la realidad. Por eso la historia de la ciencia esta llena de ideas que parecían posibles en un momento dado, no resistieron la prueba y ahora no se recuerdan. Algo que, desgraciamente, no sucede en otros campos.
La semana pasada tuve la oportunidad de visitar el museo de Altamira y la neocueva construida como reproducción de la original. En la neocueva éramos solo una decena de personas incluyendo a la guía. Una lastima y una suerte para nosotros porque nos permitió disfrutar aún más de la visita.
Los ingenieros industriales y técnicos industriales tenemos muchas cosas en común. Entre ellas, un escudo con un curioso dispositivo. Cuatro barras que unen un par de bolas a un eje. Este sencillo e importantísimo dispositivo recoge uno de los pasos más importantes de la revolución industrial. El momento en que las máquinas comenzaron a reconocer su entorno y actuar frente a los cambios del mismo
Las armas biológicas se han usado a lo largo de toda la historia. Desde el envenamiento de pozos mediante cadáveres a la investigación en virus y bacterias de diseño. Sin embargo, tendemos a olvidar lo más simple. Un perro con el entrenamiento adecuado puede considerarse un arma defensiva. Y, como siempre sucede en tiempos de guerra, también hubo quien trabajo a convertirlo en un arma de ataque. Aunque uno de los ejemplos más extraños utilizo murciélagos. Fue el proyecto X-Ray.
Para obtener datos científicos de la Luna a veces hay que golpear el terreno con naves espaciales desechadas. O lanzar penetradores que se incrusten en su interior. Pero hay quien propuso dar un paso más y bombardearla con armas nucleares.
“El mapa no es el territorio.”(1) Y a veces ni siquiera es una buena representación del territorio. Lo cierto es que llevamos siglos intentando recoger en dos dimensiones las tres dimensiones de nuestro planeta. Con más o menos éxito.
Estamos a principios de los sesenta y la guerra fría esta en su apogeo. Los satélites acaban de nacer y su capacidad es muy limitada por lo que los americanos no saben que pasa dentro de la Unión Soviética. De hecho, un avión espía U2 acababa de ser derribado en su espacio aéreo, su piloto capturado y los americanos avergonzados delante del mundo. Era el momento de probar cualquier método por extravagante que fuese.