Jueves - 29.Julio.2010

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    ¿Quién habla en nombre de la Tierra?

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    Cuando tenía once años compré mi primer libro sobre ciencia. Se llamaba “Cosmos” y mis padres nunca me habían visto con un libro tan raro. Ahora mismo lo estoy viendo en la estantería.

    Hoy hace diez años que murió Carl Sagan, un maravilloso divulgador científico y un investigador de merito. Una buena biografía me obligaría a hablar de su contribución al estudio de Marte representado por las misiones Viking, del análisis del riesgo de Invierno Nuclear y su lucha para reducir la probabilidad de una guerra nuclear o de sus estudios sobre el efecto invernadero descontrolado como podemos ver en Venus. Seguro que omalaled podría hacerlo maravillosamente.

    Pero yo prefiero hablar de la fascinación de un crío que descubre un mundo inmenso por explorar en un simple grano de arena. De la sensación de sorpresa y maravilla al comprender que somos un producto único de la evolución, un tesoro irreemplazable. De nuestra pequeñez en medio del Cosmos que deja minúsculos tanto nuestros problemas personales, como las ambiciones y aspiraciones de dictadores y autócratas a lo largo de la historia. Fui un libro leído y releído con avidez mientras me trasladaba desde la Grecia clásica a los confines del sistema solar. Desde el comienzo del universo a la posibilidad de una destrucción completa por nuestra propia mano, en una guerra deliberada o provocada por un tonto error. Aun hoy, veinte años después, sigue siendo un libro para aprender y para pensar.

    Mas tarde leí muchos más libros, tanto de Sagan como de otros autores, que me ayudaron a extender y completar esa imagen inicial. Pero Carl Sagan y “Cosmos” actuaron como el maestro ejemplar que acaba definiendo tu carrera. Después de leer “Cosmos” tenía que ser de ciencias. Y debía intentar mantener una visión tan amplia, tan generosa y tan variada como fuera posible. Es la misma curiosidad con la que sigo leyendo libros y bitácoras. Y, en cierto modo y a una escala mucho más modesta, es lo intento devolver. Actualmente tenemos millones de páginas y bitácoras hablando en nombre la Tierra. Creo que a Carl Sagan le habría hecho feliz.

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    20/12/2006 ir arriba
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