Pulveriza un residuo. Redúcelo a polvo. Aparentemente desaparece. Pero si se trata de un plástico no biodegradable como el PVC, se distribuirá como un material inerte por ríos, lagos y mares. Lo que no sabemos es si, además de inerte, es inofensivo.
Hasta ahora solo tenemos motores que no somos capaces de construir, combustibles difíciles de obtener o diseños basados en la explosión de cientos de bombas nucleares. En estas circunstancias no es extraño que los diseñadores (o debería decir soñadores) estudiasen prescindir tanto de motores como del combustible. Por ejemplo utilizando velas y buscando algún tipo de “viento” que pudiese impulsarlas.
¿Qué hacer si te sabes muerto? Si has recibido suficiente radiación para morir y lo sabes. Una posible respuesta es estudiarte a ti mismo como a un animal de experimentación. De esta forma lo que vengan después sabrán algo mas de lo que te mato.
La nanotecnología se ocupa de trabajar con lo muy, muy pequeño. De remodelar los materiales por debajo de un micrómetro, es decir, una millonésima parte de un metro. Dimensiones tan pequeñas que hacen que no lleguemos a verla aunque nos rodee en multitud de productos.
Trenes como el maglev, no son lo único que puede moverse a gran velocidad gracias a campos eléctricos, magnéticos o la combinación de ambos. También hay quien ha pensado en diseñar cañones siguiendo los mismos principios. Por ejemplo, la marina estadounidense que trabaja en un diseño de arma de raíles (“railgun”) para sustituir a los misiles de crucero. Otro ejemplo puede verse en este video, que he encontrado en Ikkaro.com, donde se muestra una lata limpiamente atravesada por un modelo casero de “coilgun” o rifle Gauss.
Una vez que se descarto la idea de ir al espacio utilizando bombas atómicas se empezó a pensar en diseños más “suaves”. Desde mini-explosiones de fusión a motores cohetes basados en la antimateria.
El proyecto Daedalus fue una de las primeras propuestas sólidas. Elaborado en los años setenta por la Sociedad Interplanetaria Británica se trataba de una inmensa nave de dos etapas y 54.000 toneladas de peso.
La difteria es una de esas enfermedades que, afortunadamente, solo conocemos por las vacunas. Hace apenas cien años la situación era muy distinta. En aquella época, si eras un niño de entre 2 y 14 años la difteria era la principal causa de muerte.
Tal vez no sea buena idea pensar con el estomago pero no hay duda de que los alrededores del estomago e intestinos están bien surtido de neuronas. Descubrir que hacen exactamente eso algo mas complicado.
Comentábamos hace unas semanas que tener un remedio antiguo no garantiza que funcione. Pero si funciona, las empresas se apresuran en aprovecharlo. Incluso a costa de intentar impedir costumbres tradicionales utilizando la legislación sobre patentes.
Esta entrada es el comienzo de una pequeña serie que iré alternando con otras anotaciones. La idea es explicar distintos conceptos de naves diseñadas para viajar a las estrellas más cercanas utilizando la ciencia y la tecnología actuales o ligeramente más avanzadas. Si alguna vez lo logramos probablemente sea en una nave muy diferente pero ya sabemos lo suficiente para empezar a soñar.