Para acabar con esta serie nos quedaba una última opción. Si no podemos prescindir del combustible la mejor alternativa es no cargar con él. y recogerlo por el camino. Hay varias opciones y una de ellas es casi, casi como en el Come-cocos.
Al final nada sale gratis y ahora que empezamos a utilizar las energías renovables nos encontramos también con sus inconvenientes. La energía solar es irregular al igual que la eólica. Los aerogeneradores cambian el paisaje y según algunos matan más aves de lo aceptable. ¿Qué tal una fuente de energía que nos venga del cielo?
Un accidente en el que intervengan armas nucleares ya es lo bastante malo. Pero si hay algo peor es un accidente donde se pierdan armas nucleares. Y lo que resulta casi increíble es que docenas de bombas atómicas sigan perdidas.
No hablamos de contaminación lumínica aunque sea un problema. La pregunta es más básica. En un universo de cien mil millones de galaxias, de trillones de estrellas ¿Cómo es posible tener un cielo oscuro?
Pulveriza un residuo. Redúcelo a polvo. Aparentemente desaparece. Pero si se trata de un plástico no biodegradable como el PVC, se distribuirá como un material inerte por ríos, lagos y mares. Lo que no sabemos es si, además de inerte, es inofensivo.
Hasta ahora solo tenemos motores que no somos capaces de construir, combustibles difíciles de obtener o diseños basados en la explosión de cientos de bombas nucleares. En estas circunstancias no es extraño que los diseñadores (o debería decir soñadores) estudiasen prescindir tanto de motores como del combustible. Por ejemplo utilizando velas y buscando algún tipo de “viento” que pudiese impulsarlas.
¿Qué hacer si te sabes muerto? Si has recibido suficiente radiación para morir y lo sabes. Una posible respuesta es estudiarte a ti mismo como a un animal de experimentación. De esta forma lo que vengan después sabrán algo mas de lo que te mato.
La nanotecnología se ocupa de trabajar con lo muy, muy pequeño. De remodelar los materiales por debajo de un micrómetro, es decir, una millonésima parte de un metro. Dimensiones tan pequeñas que hacen que no lleguemos a verla aunque nos rodee en multitud de productos.
Trenes como el maglev, no son lo único que puede moverse a gran velocidad gracias a campos eléctricos, magnéticos o la combinación de ambos. También hay quien ha pensado en diseñar cañones siguiendo los mismos principios. Por ejemplo, la marina estadounidense que trabaja en un diseño de arma de raíles (“railgun”) para sustituir a los misiles de crucero. Otro ejemplo puede verse en este video, que he encontrado en Ikkaro.com, donde se muestra una lata limpiamente atravesada por un modelo casero de “coilgun” o rifle Gauss.
Una vez que se descarto la idea de ir al espacio utilizando bombas atómicas se empezó a pensar en diseños más “suaves”. Desde mini-explosiones de fusión a motores cohetes basados en la antimateria.
El proyecto Daedalus fue una de las primeras propuestas sólidas. Elaborado en los años setenta por la Sociedad Interplanetaria Británica se trataba de una inmensa nave de dos etapas y 54.000 toneladas de peso.