Los telescopios crecen y crecen sin cesar por una buena razón. A mayor tamaño, más fotones son capturados y es posible observar objetos más lejanos y más débiles. Pero existen límites a lo que podemos construir. Una alternativa es utilizar el sol como lente para un telescopio insuperable dentro de nuestro sistema solar.
Es lo que tiene una carrera espacial de verdad. Los políticos, los periódicos y la opinión pública te empujan a pensar a lo grande. A principios de los años 60, en el momento de mayor éxito de las misiones espaciales soviéticas, hubo quien temió una luna pintada del rojo. Una década después, un científico de la NASA Richard Vondrak estudió la posibilidad de dotarla con una atmósfera como la nuestra. Al menos, temporalmente.
A principios de 1943, 15.000 toneladas de plata fueron sacadas en secreto del West Point Bullion Depository, un edificio perteneciente al departamento del Tesoro norteamericano y que almacenaba sus reservas de plata. El destino de esta enorme cantidad de metal era una instalación mucho más secreta llamada Y-12. La plata se había convertido en un elemento imprescindible para la construcción de las futuras bombas atómicas.
Buzz Aldrin ha hecho muchas mas cosas además de pisar la Luna. Por ejemplo, es uno de los proponentes de un interesante método para recorrer el sistema solar con un mínimo de coste y sin desarrollar nuevas tecnologías. La propuesta CASTLE (castillo en inglés) podría ser lo que la exploración espacial necesita.
Un ser vivo es tan distinto a una roca que resultaba difícil explicar su aparición. Recurrir a Dios servia como causa inicial pero, ¿Cómo explicar cada bichito de suelo? ¿de donde salían los gusanos de la carne envejecida? Enfrentados a este problema hubo quien sugirió que la vida surgía espontáneamente a partir de materia inerte. Como el oxido aparece sobre los metales. Claro que esto llevaba a curiosas conclusiones.
El acceso barato al espacio es la clave de una revolución que se retrasa periódicamente. Para lograrlo, soñamos con nuevos materiales que permitan, por ejemplo, construir ascensores espaciales hasta la órbita geoestacionaria. Sin embargo, hay otras alternativas más baratas y factibles aunque, quizás, más peligrosas.
No suelo salirme de la temática de este blog para opinar sobre otros temas. Sin embargo, creo que esta vez lo merece. Coladas de tapadillo, en una ley que debería tratar temas económicos, se han incorporado medidas que se esquivan el control judicial cuando de trata de Internet. El tema no es discutir sobre como proteger la propiedad intelectual. Si hace falta, que se refuercen leyes y normas. Pero nunca, nunca, sin la supervisión y la protección de un juez. El manifiesto que detalla esta postura es el siguiente:
Quizás la naturaleza no haya inventado la rueda. Sin embargo, hay plantas que descubrieron que rodar era la mejor forma de extenderse y ocupar nuevos territorios. Una de ellas viajó desde las estepas rusas para conquistar el desierto americano y se convirtió en el imprescindible extra de las películas de oeste. Además de contribuir a mantenerlo árido y casi ausente de vida.
Las plantas no solo necesitan luz solar. Precisan agua y nutrientes que extraen a través de sus raíces. Bueno, no todas. Hay algunas que prescinden de las raíces para buscar su alimento directamente en el aire.
Hay una ladera que lleva 300 años en movimiento. Y no es pequeña. 20 millones de metros cúbicos de roca que se desplazan en un frente de seis kilómetros. La gran pregunta no es porque se mueve, la gravedad es la culpable. El problema es explicar porque ha mantenido su movimiento tanto tiempo y a un ritmo más o menos regular. La respuesta puede ayudarnos a comprender mejor otras avalanchas más rápidas y peligrosas.