Hay 9.000 millones de toneladas de oro disueltas en mar. Y cantidades aun mayores de uranio o de casi cualquier metal que nos interese. El problema es que están disueltos. Su extracción no es rentable porque el coste energético es excesivo. Y algo parecido puede acabar pasando con el petróleo y otras fuentes de energía.
Es impresionante observar las gigantescas plataformas petrolíferas capaces de extraer petróleo a grandes profundidad. Como la Petronius . Una plataforma de más de 600 metros de altura anclada y 43.000 toneladas de peso que esta anclada en un lecho marino situado 500 metros por debajo. Se esta trabajando en pozos que extraer el petróleo a entre 3000 y 5000 metros de profundidad. Incluso se realizan estudios para encontrar y extraer petróleo bajo tres mil metros de agua y cinco kilómetros de lecho marino . Pero el coste energético de perforar hasta esa profundidad es alto. Y cuando el petróleo empieza a agotarse es habitual bombear agua para ayudar a extraerlo. El resultado es que, en los últimos años, el ratio entre la energía extraída y la utiliza en el proceso ha caído desde 25 a 1 hasta solo 15 a 1 . Es el llamado “retorno energético de la inversión” y puede ser un criterio más importante que la simple rentabilidad económica. El problema no es solo que el petróleo se agote o se vuelva más caro. Si el coste energético sigue subiendo puede ser mejor dejarlo bajo tierra que intentar extraerlo.
La evolución no solo provoca cambios visibles. Los cambios de tamaño o color de un ser vivo puede ser muy espectaculares pero los cambios internos pueden tener mucha más importancia. De entre ellos, los cambios en los mecanismos asociados a la fotosíntesis son especialmente importantes para nuestro planeta. Parafraseando al Paleofreak, puede definirse la evolución selección natural como la reproducción diferencial de una combinaciones de genes. Si unos genes proporcionan alguna ventaja a sus poseedores, eso facilita que la siguiente generación tenga una mayor proporción de individuos que compartan dichos genes y menor del resto. Por ejemplo, si un cazador es más eficaz porque es más rápido, consigue mas alimento y podrá dejar mas descendientes.
Puede que la visión de la Luna fuese lo primero que nos impulsó a mirar a las estrellas. Y, a pesar de todo este tiempo, somos incapaces de hacerlo bien. Si observamos la Luna acercase al horizonte veremos como, aparentemente, aumenta su tamaño. Y los científicos siguen discutiendo cual es la causa de este engaño.
La primera pregunta que debemos hacernos es si se trata de un efecto externo, un espejismo de algún tipo. Hay diversos métodos para comprobarlo pero uno de los más impactantes es utilizar una fotografía con varias exposiciones como la siguiente: (Autor & Copyright: Shay Stephens )
Hace unos días esta bitácora cumplió un año. La verdad es que últimamente estoy pasando por tantos cambios que no lo recordé a tiempo. Pero, aunque sea tarde, me gustaría hacer unos comentarios y dar los agradecimientos correspondientes. Lo que empezó en una sugerencia de cafetería, una forma de evitar que oyentes involuntarios soportasen mis "batallitas", ha acabado proporcionándome un montón de alegrías inesperadas. La primera comprobar que llegaban lectores y comentarios, algo que se agradece entre tantas y tan buenas bitácoras que ya existen. La segunda ver que mis textos parecían interesantes a algunos de mis autores favoritos como Alpoma, Omalaled, Pjorge , Remo y Patxi, y Shora. En último año he sumado muchos más autores interesantes que he ido descubriendo en comentarios, enlaces en Technorati u otras referencias. Mejor no los menciono, por no olvidarme a nadie, pero les he dejado comentarios cuando pensaba que podía aportar algo. Como guinda he tenido la suerte de ser invitado a proyectos tan interesantes como Hispaciencia e incluso tuve la posibilidad de ganar un poco de dinero colaborando con Genciencia.
No se como resultará este próximo año pero puedo prometeros más temas y más anotaciones en cuanto me organice un poco mas. Gracias por estar ahí y espero que os gusten.
Es interesante ver como una simple sartén de cocina puede hablarnos de sistemas caóticos, de tensión superficial y de la gravedad con la ayuda de una gota de agua. El experimento es tan sencillo que seguro que la mayoría lo habéis hecho aunque sea de forma involuntaria. Dejar caer una gota de agua sobre una sartén caliente y, en muchas ocasiones, la gota comenzará a saltar y moverse violentamente por su superficie.
Es el llamado efecto Leidenfrost que, en el caso del agua, se produce sobre una superficie que se encuentre entre 200 – 300 grados centígrados. Una explicación simplificada es que parte del agua se evapora en contacto con la superficie formando una capa de vapor. La tensión superficial atrae al resto de moléculas formando una gota cuyas características dependen del líquido y de la superficie. Y la gravedad, además de afectar a la forma de la gota, la mantiene pegada a la superficie evitando que salga disparada como un cohete. Así que el vapor solo puede escapar por los bordes, provocando el movimiento caótico de la gota en dirección contraria.
Me he pasado los últimos nueve años trabajando rodeado de psicólogos, una experiencia extraña para un ingeniero como yo, pero que ha resultado de lo más interesante y enriquecedora. Ahora que voy a dejarlos, creo que toca hablar un poco de la psicología como ciencia. Creo que lo mas interesante que he aprendido de ellos es la infinita flexibilidad de eso que llamamos “realidad”. Generalmente somos conscientes de las limitaciones de nuestros “sensores”. No todos tenemos el oído de un músico. Muchos necesitamos gafas. Internet esta llena de imágenes con ilusiones ópticas mas o menos sorprendentes. Sin embargo, una vez que la información de nuestros sentidos llega el cerebro, suponemos que es analizada con precisión y exactitud. Creemos que es el ordenador perfecto que buscamos los ingenieros pero esa confianza es un error.
Se sospecha que fue una explosión nuclear pero nadie se hace cargo. El 22 de septiembre de 1979 se produjo una explosión al sur del Océano Indico (ver mapa). Y aunque existen algunas dudas, la hipótesis más probable es que se tratase de un ensayo nuclear. Dejaremos a políticos y diplomáticos la discusión sobre si fue un ensayo secreto del gobierno israelí o parte del programa nuclear secreto de Sudafrica. Tal vez un intento desesperado de sostener el apartheid con el argumento de que “si tengo armas nucleares nadie se meterá conmigo”. O simplemente un error de los diferentes sensores implicados. Pero eso nos lleva a preguntarnos, ¿Cómo se detecta una explosión nuclear? ¿Podemos estar seguros de que se respeta la prohibición de ensayar armas nucleares?
No todo el efecto invernadero es malo. De hecho, algo de efecto invernadero es imprescindible para mantener la temperatura de la Tierra en un margen aceptable para la vida tal y como la conocemos. Se estima que este efecto eleva la temperatura media del planeta desde unos -18 grados centígrados a + 15. El primer responsable de ello es el vapor de agua que se ha encargado de subir la temperatura del planeta desde hace millones de años. Se calcula que proporciona aproximadamente el 36% del efecto global. Es una parte muy importante, pensemos que el CO2 solo proporciona alrededor del 12%. Además es un efecto autorregulado ya que el exceso que vapor de agua en la atmósfera, que aumentaría su temperatura, es compensado rápidamente por un aumento de las nubes que la enfrían al reflejar parte de la radiación solar. Es lo que se conoce como realimentación negativa, y proporciona la base del “termostato” planetario. La inmensa mayoría de los científicos cree que el agua seguirá limitando (no eliminando) el aumento de la temperatura, independientemente de la concentración de otros gases, aunque un grupo minoritario cree que podría dejar de hacerlo en determinadas condiciones y llevarnos a un efecto invernadero descontrolado.
Nadie esta libre de enemigos en la naturaleza. Cada presa tiene un cazador pero cada cazador también tiene enemigos capaces de acabar con el. Y aunque hubo experimentos a lo largo de toda la historia solo en las últimas décadas hemos aprendido a utilizar sistemáticamente este hecho a nuestro favor.
El control biológico de plagas es el caso mas conocido. Por ejemplo, podemos esparcir mariquitas en un campo para acabar con una plaga de pulgones. Sin embargo hay una variante todavía más interesante, el control de las enfermedades humanas. Tendemos a pensar en los virus solo como causantes de nuestras enfermedades pero esos son solo una parte. Existen multitud de virus que atacan a todo tipo de organismos y seres vivos. Plantas y animales sufren su azote por igual pero quizás os sorprenda saber que hasta las propias bacterias pueden ser afectadas. Y cuando una bacteria puede provocar una enfermedad, un virus que la ataque puede ser un gran aliado. La idea es sencilla, identifiquemos las enfermedades que puede sufrir una bacteria y provoquémoslas.
No, nada de pseudociencias en este blog. La zona muerta es el gráfico nombre que reciben determinadas zonas del océano totalmente desprovistas de vida animal. Ningún animal crece, se mueve o reproduce. Y parece que van en aumento. En la zona abisal, entre 2.000 y 6.000 metros, puede encontrarse vida. A pesar de la ausencia total de luz y de una presión equivalente a casi 800 kilogramos por centímetro cuadrado los animales consiguen sobrevivir mientras tengan un elemento fundamental. Oxigeno. El oxigeno debe llegar hasta esa profundidad. Sin oxigeno disuelto los animales no pueden sobrevivir y dado que no hay algas para generarlo, ¿de donde sale?