Hasta ahora solo tenemos motores que no somos capaces de construir, combustibles difíciles de obtener o diseños basados en la explosión de cientos de bombas nucleares. En estas circunstancias no es extraño que los diseñadores (o debería decir soñadores) estudiasen prescindir tanto de motores como del combustible. Por ejemplo utilizando velas y buscando algún tipo de “viento” que pudiese impulsarlas.
¿Qué hacer si te sabes muerto? Si has recibido suficiente radiación para morir y lo sabes. Una posible respuesta es estudiarte a ti mismo como a un animal de experimentación. De esta forma lo que vengan después sabrán algo mas de lo que te mato.
Una vez que se descarto la idea de ir al espacio utilizando bombas atómicas se empezó a pensar en diseños más “suaves”. Desde mini-explosiones de fusión a motores cohetes basados en la antimateria.
El proyecto Daedalus fue una de las primeras propuestas sólidas. Elaborado en los años setenta por la Sociedad Interplanetaria Británica se trataba de una inmensa nave de dos etapas y 54.000 toneladas de peso.
La difteria es una de esas enfermedades que, afortunadamente, solo conocemos por las vacunas. Hace apenas cien años la situación era muy distinta. En aquella época, si eras un niño de entre 2 y 14 años la difteria era la principal causa de muerte.
Esta entrada es el comienzo de una pequeña serie que iré alternando con otras anotaciones. La idea es explicar distintos conceptos de naves diseñadas para viajar a las estrellas más cercanas utilizando la ciencia y la tecnología actuales o ligeramente más avanzadas. Si alguna vez lo logramos probablemente sea en una nave muy diferente pero ya sabemos lo suficiente para empezar a soñar.
Entre un abaco y los modernos microprocesadores no hay un único salto sin paradas intermedias. En realidad, hay diversos intentos mas o menos exitosos de utilizar la mecánica para calcular. Y es posible que la nanotecnologia consiga que vuelva a ser utilizada en lugar de la electrónica. Al menos, en algunas aplicaciones.
Para una tribu primitiva ¿durante cuanto tiempo se mantienen los recuerdos? Especialmente los recuerdos traumáticos de una criatura alta, cubierta de pelo y de un olor nauseabundo. Y no, no es Yeti aunque hay quien se aproveche para apoyar esas teorías.
Esta frase de Oppenheimer, uno de los principales arquitectos de la bomba atómica, es apropiada para recordarnos la responsabilidad cada vez mayor que tenemos los humanos. Ahora somos capaces de destruir mundos, al menos el nuestro.
Para un no especialista si algo destaca en la astronomía es su capacidad para ponernos en nuestro lugar. Una esquina cada vez más y más pequeña del universo. Y el último texto donde se explicaba un proyecto comunitario para clasificar miles de galaxias me ha recordado un tema del que quería hablar hace tiempo.