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Ducktown, lluvia ácida en el siglo XIX

(05/07/2011)

Ducktown es una pequeña ciudad norteamericana que estuvo rodeada de un paisaje tan rojo y desértico que parecía más marciano que terrestre.  Sobre Ducktown llueve generosamente, metro y medio de agua al año, lo que garantiza bosques frondosos… si te alejas lo suficiente. ¿Cómo es posible que ambas cosas sean compatibles? Para entenderlo tenemos que recordar su historia y como sus habitantes han cambiado el paisaje.

Memphis es la capital del estado Tennesse donde también se encuentra Ducktown. Esta pequeña ciudad no es famosa por la música sino por el cobre. En su región se encontraban importantes yacimientos de cobre que comenzaron a ser explotados intensivamente hacia 1850. En muy poco tiempo, todo el cobre de alta calidad se había terminado y hubo que continuar con vetas mas profundas. Estas vetas estaban formadas principalmente por calcopirita, una mineral que contiene azufre con hierro y cobre. Su exploración se realizó utilizando métodos tradicionales con 5.000 años de antigüedad.  Básicamente, se extraía el mineral y se amontonaba en capas alternándolo con leña procedente de los bosques cercanos. A continuación, se prendía fuego al conjunto. De esta forma, el azufre formaba dióxido de azufre que escapaba como gas y dejaba como residuos al cobre y el hierro. Para evitar que el cobre se oxidase durante el proceso, se añadía arsénico a la mezcla. Los métodos no eran nuevos pero si lo fue la escala y la rapidez del proceso.

El resultado fue absolutamente devastador para el entorno de Ducktown. Empezando por el desarrollo de minas a cielo abierto. Siguiendo por la tala masiva de toda la cubierta vegetal como fuente de madera. Y terminando por la emisión masiva de óxidos de azufre que, al contacto con la humedad, se combinaban con ella para formar acido sulfúrico. Este ácido se unió al resto de residuos de la explotación minera para contaminar el suelos y cauces de agua. Las pocas plantas y arbustos que no habían sido talados murieron igualmente. El terreno quedo desprotegido lo que permitió que las fuertes lluvias, habituales en la zona, arrasasen la cubierta vegetal hasta dejar el terreno estéril y rojizo que vemos en la fotografía.




Un tren transporta mineral de cobre en Ducktown hacia 1910.  Fuente: Wikipedia


Hacia el año 1900, el entorno ya era irrecuperable. Y las previsiones eran aún peores porque el cobre seguía siendo relativamente abundante y la demanda crecía rápidamente. En ausencia de una legislación ambiental, los daños se fueron limitando gracias a la avaricia. La demanda de cobre crecía pero el desarrollo de la industria química era aún más rápido y el ácido sulfúrico se convirtió rápidamente en una materia prima imprescindible. Los procesos de extracción se modificaron para evitar que el valioso azufre escapase y obtener ácido sulfúrico aprovechable comercialmente. El daño ya estaba hecho pero, al menos, dejo de agravarse.

A finales de siglo XX, comenzó el lento proceso de recuperación. Aún hoy esta incompleto. De hecho, algunas zonas van a mantener su estado como recordatorio para futuras generaciones. En mi opinión, siempre subjetiva, la lección es clara. El crecimiento de la población y su demanda de materias primas es incompatible con el uso de tecnologías tradicionales. Aunque sean milenarias están lejos de ser inofensivas. Podemos intentar reducir la población y su consumo de recursos pero nuestra nueva conciencia ecológica solo puede sostenerse con el uso de más y mejor tecnología.
 

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Comentarios




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javi el 03/08/2011:

muy interesante el artículo, como todo el blog :-)

anónimo el 20/07/2011:

muy triste. Suerte ;)

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