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Fuego en la tierra

(17/10/2011)

En ocasiones, la tierra arde. Arde durante años. Arde a lo largo de kilómetros. Arde de forma suave pero tan peligrosa como el peor incendio forestal. Y es vegetación, enterrada, lo que arde.
 
La turba es una masa oscura formada por material vegetal parcialmente descompuesta. Es el primer paso de un proceso que acaba con la formación del carbón. Incluso en ese estado es un combustible razonablemente bueno y se ha usado como tal durante mucho tiempo. Las turberas, generalmente antiguas marismas o pantanos, ocupan unos 3 millones de kilómetros cuadrados en todo el mundo Lo suficiente para que algunos lo consideren un nuevo recurso energético.
 
¿Nuevo? En realidad, no.Históricamente, Europa ha quemado turba durante siglos. Fue un sustituto natural cuando la madera comenzó a escasear. Una vez seca, su capacidad calorífica es similar a la madera seca. Por tanto, fue utilizada en todo tipo de procesos industriales. Desde la producción de cristal o hierro a su uso como combustible en hornos y calefacciones. Si tenéis interés en el tema os recomiendo un extraordinario artículo en el siempre recomendable Low Tech Magazine. Se trata de una descripción detallada del uso masivo de turba para crear el imperio industrial holandés durante los siglos XII al XIX. Donde no había carbón ni madera suficiente, la turba ocupo su lugar.
 
Sin embargo, utilizar la turba no esta exento de problemas. Esencialmente, es una operación de minería a cielo abierto. Consiste en levantar y extraer el terreno, capa a capa, hasta una profundidad variable que puede rondar los 5 metros. El paisaje queda profundamente dañado y resulta difícil de recuperar. Algo lógico ya que pierde una capa superficial de material orgánico que actúa como sustento para el crecimiento de las plantas. Un recordatorio de que las civilizaciones con baja tecnología no viven en apacible equilibrio con la naturaleza. Nuestro problema actual no lo crea la tecnología sino el aumento de la población y de los recursos que utiliza.
 
 
extrayendo turba del suelo
 
Extrayendo turba. Fuente: Low Tech Magazine
 
 
Sin embargo, la turba se considera un combustible parcialmente renovable. Después de todo, su origen son plantas muertas de forma natural ¿Tendría sentido utilizarla desde el punto de vista ecológico? La verdad es que no demasiado. Aunque se forma continuamente, el proceso es muy lento y nuestro consumo no tardaría en superar el ritmo de formación natural. Tal vez la única razón sea evitar los incendios que comentábamos al principio. Cuando el suelo arde, se emite una enorme cantidad de dióxido de carbono y partículas mal quemadas. Incendios gigantescos se han producido en Indonesia, Rusia o Estados Unidos.
 
 
Fuego de turba
Fuego de turba en Carolina del Norte (EEUU). El humo alcanzo los 13.700 metros de altura. Fuente: National Geographic 
 
 
Son incendios que arden durante meses porque los nuestro medios técnicos no son suficientes para controlarlos. Y sus emisiones se suman a la contaminación de origen humano. Se calcula que aproximadamente el 5% de las emisiones de CO2 tiene su origen en la quema incontrolada de turba. Utilizar parte de la turba como combustible y proteger al resto podría tener un efecto doblemente positivo.
Etiquetas: medio ambiente
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