En 1962 se construyo el NS Savannah, el primer mercante nuclear y el modelo de una nueva era. Otros países como Japón y Alemania construyeron sus propios buques. Pero 10 años después el NS Savannah fue apartado del servicio en silencio. Esta idea no murió por las, seguramente justificadas, criticas ecologistas. Simplemente, sus promotores no se habían parado a pensar como se utiliza un buque mercante.
Probablemente, lo que más preocupa de un reactor nuclear de fisión no es el manejo de los residuos que genera sino la posibilidad de que funcione fuera de control. Curiosamente eso es exactamente lo que sucedió en la localidad africana de Oklo. Pero lo mas curioso es que sucedió hace casi dos mil millones de años.
Para acabar con esta serie nos quedaba una última opción. Si no podemos prescindir del combustible la mejor alternativa es no cargar con él. y recogerlo por el camino. Hay varias opciones y una de ellas es casi, casi como en el Come-cocos.
Un accidente en el que intervengan armas nucleares ya es lo bastante malo. Pero si hay algo peor es un accidente donde se pierdan armas nucleares. Y lo que resulta casi increíble es que docenas de bombas atómicas sigan perdidas.
Hasta ahora solo tenemos motores que no somos capaces de construir, combustibles difíciles de obtener o diseños basados en la explosión de cientos de bombas nucleares. En estas circunstancias no es extraño que los diseñadores (o debería decir soñadores) estudiasen prescindir tanto de motores como del combustible. Por ejemplo utilizando velas y buscando algún tipo de “viento” que pudiese impulsarlas.
Una vez que se descarto la idea de ir al espacio utilizando bombas atómicas se empezó a pensar en diseños más “suaves”. Desde mini-explosiones de fusión a motores cohetes basados en la antimateria.
El proyecto Daedalus fue una de las primeras propuestas sólidas. Elaborado en los años setenta por la Sociedad Interplanetaria Británica se trataba de una inmensa nave de dos etapas y 54.000 toneladas de peso.
Esta entrada es el comienzo de una pequeña serie que iré alternando con otras anotaciones. La idea es explicar distintos conceptos de naves diseñadas para viajar a las estrellas más cercanas utilizando la ciencia y la tecnología actuales o ligeramente más avanzadas. Si alguna vez lo logramos probablemente sea en una nave muy diferente pero ya sabemos lo suficiente para empezar a soñar.
Esta frase de Oppenheimer, uno de los principales arquitectos de la bomba atómica, es apropiada para recordarnos la responsabilidad cada vez mayor que tenemos los humanos. Ahora somos capaces de destruir mundos, al menos el nuestro.