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Entre un abaco y los modernos microprocesadores no hay un único salto sin paradas intermedias. En realidad, hay diversos intentos mas o menos exitosos de utilizar la mecánica para calcular. Y es posible que la nanotecnologia consiga que vuelva a ser utilizada en lugar de la electrónica. Al menos, en algunas aplicaciones.
La Pascalina fue una de las primeras calculadoras. Inventada por Blaise Pascal en el siglo XVII, utilizaba la mejor tecnología de la epoca, es decir, un conjunto de engranajes y piñones de precisión. ¿Su primera utilidad? Realizar cálculos sencillos, sumas y restas, para la hacienda francesa. En el fondo no hemos cambiado tanto.

Hubo que esperar al siglo XIX para ver las primeras calculadoras producidas en masa y capaces de sumar, restar, dividir y multiplicar. En este intervalo se sucedieron diversos intentos que no llegaron a comercializarse o que ni siquiera pasaron de los planos. La máquina diferencial de Charles Babbage fue una de las mas sobresalientes. Su diseño permitía calcular tablas de logaritmos y funciones trigonometricas. Habría sido tremendamente útil porque con tablas de logaritmos y algunas formulas matemáticos se simplificaba enormemente la tarea de diseñar un puente o calcular una construcción. Y esos cálculos también eran necesarios antes de los ordenadores. Desgraciadamente nunca llego a construirse. La mejor opción disponible eran las reglas de cálculo que se basaban en operaciones con logaritmos o calculadoras de manivela como la Curta que no aparecieron hasta 1945 y ocuparon el lugar de las calculadoras electrónicas durante la mayor parte del siglo XX.
Pero Charles Babbage trabajo en un diseño aun mas ambicioso, fue la Máquina Analítica. Sus posibilidades eran equivalentes a las de los primeros ordenadores electrónicos aunque habría sido mucho más lenta. Tampoco llego a construirse pero dejo claro que el problema era construirla con precisión suficiente a un coste razonable. Diseño mas limitados basados en ingeniosos mecanismos y tarjetas perforadas se utilizaron en aplicaciones especificas como el censo y fueron los primeros productos de empresas como IBM.
La invención del transistor llevo a olvidar buena parte de esta herencia que la nanotecnologia puede llegar a recuperar. Para muchos equipos electrónicos no es necesaria una gran potencia de cálculo o la velocidad del último procesador. Es mas útil consumir poca energía, resistir bien altas temperaturas o ser resistente a radiaciones electromagnéticas. Por ello hay quien trabaja en nuevos diseños para diminutos mecanismos capaces de funcionar a 1 GHz y 200 grados de temperatura, que podrían ser utilizados, por ejemplo, en aplicaciones espaciales.
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