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Las líneas rectas de la naturaleza

(13/08/2015)

Autor: Ambros

Tenemos una arraigada opinión sobre las líneas rectas. Son antinaturales. Si vemos una línea recta, inmediatamente pensamos que tiene un origen artificial porque todo el mundo sabe que la naturaleza está hecha con curvas y que odia las líneas rectas. Pero no existe una entidad llamada “naturaleza” que odie cierto tipo de líneas. Es puro antropocentrismo asignar intenciones o preferencias a lo que vemos. En la práctica, las líneas rectas aparecen siempre que se dan las condiciones adecuadas. O, en el caso de la biología, que sean más útiles que otras alternativas.

 

La cristalografía es el mejor lugar para empezar. Y el argumento es sencillo, ¿qué ocurre si dejamos que un fragmento de materia se enfrié lentamente sin perturbarlo? Si se trata de una sustancia cristalina, no todas lo son, se crea un núcleo inicial microscópico que va creciendo de hasta alcanzar un tamaño visible. Las formas básicas son variadas pero, como puede verse en la imagen, están basadas en líneas de rectas y, en algunos casos, ángulos rectos. La historia de su descubrimiento es un tema fascinante que Cesar Tomé ha explicado muy bien en su breve historia de la cristalografía.
 
Redes cristalográficas. Fuente: Naukas
 
Sin embargo, una vivienda que tenga la misma forma nos parece artificial, algo ajeno a la naturaleza. En mi opinión, es fácil encontrar similitudes.
 
 
 
Podríamos limitar la afirmación y decir que las líneas rectas solo aparecen a pequeña escala. Quizás en cristales de centímetros o unos metros, pero no más. Tal vez unos centenares de metros si consideramos los segmentos rectilíneos de los rayos y sus líneas zigzagueantes. Pero no en tamaños más grandes. Autores de ciencia ficción cómo Jack McDevitt adoptaron esta filosofía en su serie “Las Máquinas de Dios”. En ella, las misteriosas nubes omega atacan cualquier objeto con líneas y ángulos rectos ya que lo consideran un indicador claro de una civilización avanzada. Otro error ya que las líneas rectas siguen apareciendo a mayor escala. Por ejemplo, en la atmósfera de Saturno. El polo norte de dicho planeta está formado por una enorme tormenta. Una tormenta que no tiene una forma convencional ya que la velocidad y la viscosidad de los gases presentes hace que adopte la forma de un perfecto hexágono. Y esta ya no es una forma pequeña. Cada lado de ese hexágono tiene 13.800 kilómetros de longitud, algo más del diámetro de nuestro planeta.
 
Hexagono Saturno
 
Pero todavía queda una última línea de defensa. Tal vez la naturaleza muerta acepte las líneas rectas pero no en los seres vivos. Eso nunca. Sin embargo, los seres vivos tampoco se dedican a elegir formas por criterios estéticos. Simplemente, la selección natural va favoreciendo unos diseños sobre otros en base a su eficacia. Desde lejos, cualquier observador imparcial diría que un tronco es una línea recta que responde a un problema concreto. Crecer en sentido contrario a la gravedad para acercarse al Sol que es su fuente de energía. Si un tronco se desvía hacia los lados, las hojas de otro árbol pueden taparle el sol y reducir su capacidad de desarrollo. No todos lo hacen pero  tampoco es excepcional.
 
Robles rectos
Robles rectos. Fuente: Flickr, Alejo Concheso Calvo
 
Quizás el ejemplo más conocido es el de las abejas domésticas (Apis mellifera) . Estos insectos construyen celdas hexagonales para almacenar la miel. No es un capricho, las matemática sha demostrado que es la forma más eficiente para construir pequeñas celdas utilizando la mínima cantidad de cera en sus paredes. Tampoco es su único uso para las líneas rectas. Las abejas obreras exploran su entorno e informan a sus compañeras de dónde encontrar la comida con un fascinante “baile”. En este baile comunican la posición de las flores indicando la distancia, en línea recta, y el ángulo respecto al sol para permitir que otras obreras le ayuden a recogerla.
El último ejemplo que ha saltado a la actualidad es la cola del caballito de mar. Este pequeño animal es famoso por mantener una postura en vertical mientras permanece sujeto gracias a su cola. Es menos conocido es que la sección de dicha cola es cuadrada y no circular. Estudios recientes afirman que la estructura cuadrada de su cola proporciona más flexibilidad para doblarse y retorcerse además de proporcionar una excelente resistencia al aplastamiento.
 
Sección cuadrada cola de caballito de mar
Cola de sección cuadrada del caballito de mar. Fuente: Science
 
En resumen, podemos observar todo tipo de curvas en la naturaleza. Y, ocasionalmente, rectas. Son menos frecuentes pero nada impide que aparezcan ya que no son un monopolio de los humanos y no existen reglas “mágicas” que impidan su utilización. Apropiarnos de la línea recta como un invento puramente humano es algo que no está justificado.
 
Esta anotación fue publicada originalmente en el Cuaderno de Cultura Científica 
Referencia:
Why the seahorse tail is square, Michael M. Porter, Dominique Adriaens, Ross L. Hatton, Marc A. Meyers, and Joanna McKittrick, Science 3 July 2015: 349 (6243), aaa6683 [DOI:10.1126/science.aaa6683]
Etiquetas: biología, geología
Autor: Ambros
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