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Marte, radiaciones y escudos de plasma – Primera parte

(04/08/2006)

No, no se trata de los socorridos escudos de las películas de ciencia-ficción. Estos son más sencillos, menos poderosos pero pueden ser tremendamente útiles para proteger a los astronautas en un futuro pero probablemente lejano viaje a Marte.

Existe una posibilidad muy real de que la radiación sea un gran inconveniente en los viajes espaciales. Tanto que pueda incluso impedir los viajes espaciales de larga duración. Algunos cálculos indican que uno de cada 10 astronautas podría morir de cáncer por la radiación acumulada en el viaje de ida y vuelta a Marte. Aun peor, tal vez no puedan pisar Marte y mantenerse de pie. A la perdida de calcio debida a la falta de gravedad habría que sumar los daños causado por la radiación. Algunos experimentos con ratones sugieren que la radiación elimina gran parte de la resistencia de los huesos Bandera inglesa, pudiendo ocasionar graves casos de osteoporosis antes de llegar a Marte.


Pero para empezar, ¿Por qué hay radiación en el espacio? ¿Cómo puede haber algo que emita radiaciones si se supone que esta vacío? En realidad no esta vacío. Empezando por la Tierra, estamos rodeados por los llamados Cinturones de Van Allen Bandera inglesa situados entre los 1.000-5.000 kilometros y los 15.000-20.000 kilómetros desde la Tierra. Estos cinturones tienen una forma toroidal, es decir como un donuts, y consisten fundamentalmente en una mezcla de protones y electrones. Estas partículas son atrapadas y aceleradas por el campo magnético de la Tierra, y pueden golpear a gran velocidad a cualquier satélite que encuentren en su camino.

¿Y lejos de la Tierra? La situación empeora porque cada vez estaríamos más indefensos. Mientras estamos cerca de la Tierra tenemos todo el grosor de su atmósfera para detener la radiación directa y a la magnetosferadonde el campo magnético terrestre desvía al viento solar Bandera inglesa. Entre ambos nos protegen de la mayor parte de la radiación. Y es la interacción entre el campo magnético de la Tierra y el viento solar lla que permite colarse a algunas partículas, generando las preciosas auroras Bandera inglesa.





Pero al alejarnos, nuestra hipotética nave recibiría el impacto, no solo del viento solar, sino también de los rayos cósmicos. Se trata de una mezcla de diferentes partículas: protones, electrones o núcleos de átomos que pueden llegar a moverse casi a la velocidad de la luz. Su origen no esta del todo claro y a lo largo de lo últimos cien años han surgido diversas teorías para explicarlos. Si se sabe que provienen de más allá del sistema solar y son increíblemente energéticos.


No pinta bien aunque es posible pensar en algunas soluciones para proteger a los astronautas. La primera opción, blindar la nave frente a las radiaciones, podría funcionar pero aumentaría mucho su peso incluso limitando la protección a zonas concretas de la misma. Y un gran aumento de peso impediría igualmente el viaje o lo volvería tremendamente caro. Cada kilogramo en órbita terrestre cuesta entre 5.000 y 30.000 dólares , lanzado hacia Marte aun más. Necesitamos algo mejor. Ligero, fiable y con eficacia demostrada en el tiempo. En la próxima anotación hablaremos de algunas propuestas que buscan proteger a los astronautas y, de paso, pueden revolucionar los viajes por el Sistema Solar.

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