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Jueves - 21.Septiembre.2017

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Energía térmica del océano

(14/07/2008)

El océano es un inmenso colector solar. Recibe y acumula energía que puede ser utilizada de diversas formas, desde la refrigeración a la producción de energía eléctrica.

Va a ser por la dolorosa experiencia de llenar el depósito de gasolina pero últimamente me están saliendo muchos artículos relacionados con  la energía. Desde los límites en la producción de  petróleo  o la obtención de energía mediante la osmosis   pasando por la energía solar desde el espacio. Hoy toca hablar de otra de esas ideas que lleva décadas dando vueltas sin acabar de consolidarse

Como seguro que sabéis, una gran parte de la energía que consumimos se consigue aprovechando diferencias de temperatura. Ya sea un reactor nuclear o quemando carbón o gas natural siempre tenemos un foco caliente, un foco frío y, entre ambos, colocamos algún dispositivo para conseguir energía eléctrica o movimiento. El problema es como producir el calor o el frío. Lo ideal será disponer de forma natural de diferencias de temperatura que fuesen  aprovechables. Curiosamente en algunos casos es posible.


Podemos empezar fijándonos en el suelo que pisamos. La energía geotérmica de baja temperatura ya se empieza a utilizar como calefacción o refrigeración. Básicamente se aprovecha que la temperatura a una determinada profundidad es estable durante todo el año (alrededor de 15 grados para España). Este foco frío, o caliente según la época del año, puede ser aprovechado mediante una bomba de calor  con un gran ahorro de energía. También existen varias plantas que producen energía eléctrica en zonas a alta temperatura cerca de volcanes o geysers. Sin embargo, esto solo es posible en pocos lugares y con precauciones importantes por el riesgo de inestabilidades en el terreno.


 ¿Y el mar? ¿Por qué no aprovechar la diferencia de temperatura entre el fondo de mar, con agua a pocos grados por encima de cero, y las calidas aguas superficiales. Hacia 1881, Jacques Arsene d'Arsonval, un físico francés, propuso esta idea por primera vez. Desde entonces se han realizado diversos experimentos con equipos que utilizaban esta diferencia de temperatura para producir energía eléctrica, agua dulce o simplemente refrigeración. Estos equipos pueden situarse tanto en la costa como a bordo de barcos y plataformas flotantes, Actualmente se dispone de experiencia suficiente para saber que la idea funciona y podría desarrollarse a gran escala. Entonces, ¿Por qué nadie habla de utilizarla en la producción de energía?.

 


 

 

El gran problema es el rendimiento. Los motores térmicos tienen un rendimiento más alto cuanto mayor sea  la diferencia temperatura entre el foco frío y el caliente. Y en caso del océano las diferencias no son demasiado grandes. Apenas 10 o 20 grados por lo que el rendimiento varia entre el 1 y 6 % como máximo teórico. A cambio, la fuente de energía es totalmente gratuita e inagotable. Pero las inversiones son demasiado altas y nadie ha intentado la producción a gran escala. 

Si tenéis curiosidad, la imagen del artículo y mucha información adicional pueden encontrarse en las páginas de Laboratorio Nacional de Energías Renovables  de los Estados Unidos. Una pena que hayan abandonado sus investigaciones en este campo.
 

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Comentarios




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sol el 27/03/2012:

good information

Tomy el 11/04/2011:

Muy buena información!

Ambros el 15/07/2008:

Gracias y un saludo para ti también.

Patto el 15/07/2008:

Siempre paso y te leo, saludos!

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